El duelo es una de las situaciones a las que todos nos tenemos que enfrentar en algún momento de nuestra vida. Es una experiencia intensa y muy personal en cada uno de nosotros. Sin embargo, es importante que comprendamos cuál es su naturaleza y cómo manejarlo, para poder llegar a un proceso de sanación efectivo. En este artículo voy a ofrecerte una guía detallada sobre cómo superar el duelo, apoyada por las últimas investigaciones y técnicas en psicología.
Lo primero que debemos hacer para saber cómo superar el duelo es saber qué es y de dónde viene.
El duelo es un proceso natural de reacción ante la pérdida de una persona cercana, que implica una serie de emociones y comportamientos. Es importante apuntar que es un proceso no lineal y varía considerablemente entre diferentes personas.
El proceso de duelo puede dividirse en varias fases, que, aunque no todas las personas las experimentan en el mismo orden, suelen incluir:
Como hemos apuntado anteriormente, el duelo es un proceso personal. Por este motivo, el duelo puede manifestarse de diferentes maneras, dependiendo de las circunstancias de la pérdida y las características personales.
El duelo anticipado se refiere al proceso emocional que experimentan aquellos que enfrentan la inminente pérdida de un ser querido, típicamente en contextos de enfermedades terminales. Esta forma de duelo comienza antes de la muerte física y puede incluir una gama de emociones como la tristeza, la ansiedad, el alivio anticipado o incluso la culpa. Las personas pueden comenzar a llorar por la pérdida de la interacción y la relación, ajustándose emocionalmente a la idea de vivir sin el ser querido.
El duelo marginado ocurre cuando la relación con el difunto o las circunstancias de la muerte no son reconocidas o validadas por la sociedad o el entorno social del doliente. Un ejemplo claro de este tipo de duelo son las muertes por suicidio o sobredosis, y otras situaciones donde la legitimidad del duelo puede ser cuestionada o minimizada. Las personas que experimentan duelo marginado a menudo luchan con la falta de apoyo social y pueden sentir que deben ocultar su dolor, lo que puede complicar y prolongar el proceso de duelo.
El duelo complicado, también conocido como duelo patológico o prolongado, se caracteriza por una intensidad y duración del dolor emocional que impide la recuperación y afecta al día a día de la persona. Este tipo de duelo se manifiesta cuando las reacciones naturales de duelo se estancan o se vuelven excesivamente intensas, llevando a complicaciones serias como depresión clínica, ansiedad severa, sentimientos de inutilidad, y un deseo persistente de estar con el difunto. El duelo complicado requiere intervención profesional para ayudar al individuo a avanzar hacia la resolución del duelo y retomar sus actividades normales de vida.
En este punto es importante destacar que la pérdida de un ser querido no se supera. Esto es complicado de entender, a la vez que abrumador. Cuando decimos “superar el duelo”, nos referimos a aceptar y sobrellevar el duelo a lo largo de la vida. Las personas crecen alrededor del duelo, integrando la pérdida en su vida de manera que les permite continuar.
Las estrategias para enfrentar el duelo son variadas y dependen en gran medida del individuo y de la situación específica. Sin embargo, algunas técnicas comunes incluyen:
Cuando debes ayudar y apoyar a una persona que está en un proceso de duelo, lo fundamental es que estés presente. Ofrecer una presencia constante y comprensiva es uno de los mejores apoyos que puedes brindar. Escuchar activamente y ofrecer asistencia práctica en tareas diarias también puede ser de gran ayuda.
Los niños y adolescentes enfrentan el duelo de manera diferente a los adultos, y requieren un enfoque que respete su nivel de desarrollo y comprensión emocional.
Cuando se tiene que explicar la muerte a los niños, es importante ser tanto honesto como delicado. Se debe usar un lenguaje adaptado a su edad para asegurarnos de que están comprendiendo lo que ha sucedido sin causarles más angustia de la necesaria. Es fundamental evitar eufemismos que puedan confundirlos, como decir que la persona «se ha ido a dormir» o «se ha perdido», ya que estos pueden llevar a malentendidos o miedos irracionales. Sin embargo, explicar que la persona «ha muerto» y que «no va a regresar» puede ayudar a los niños a enfrentar la realidad de una manera que pueden procesar emocionalmente. Es crucial validar sus sentimientos, asegurándoles que es completamente normal sentir tristeza, confusión o incluso enojo. Esta validación les ofrece el apoyo necesario para procesar sus emociones de manera saludable.
Las reacciones de los niños al duelo pueden variar ampliamente, pero algunas respuestas comunes incluyen hacer preguntas repetitivas sobre lo sucedido, experimentar cambios en el comportamiento, como mostrarse más apegados o retraídos, o tener dificultades con el sueño. Estas reacciones son formas normales de procesar su dolor y confusión. Como adultos, es vital ofrecerles un apoyo continuo, asegurándoles que sus sentimientos son normales y válidos. Este apoyo puede incluir tener conversaciones abiertas sobre sus emociones, mantener rutinas diarias para proporcionarles un sentido de normalidad y seguridad, y considerar la ayuda de un terapeuta infantil si se observan signos de dificultad prolongada.
Además, es importante ser observador de las señales no verbales de los niños, ya que pueden no ser capaces de expresar su dolor verbalmente. Ofrecerles actividades creativas, como dibujar o escribir cuentos, puede ser una forma efectiva de ayudarles a expresar sus sentimientos. Mantener una comunicación abierta con su escuela también es clave para proporcionar un entorno de apoyo que reconozca su proceso de duelo.
Esta guía proporciona un marco general para entender y manejar el duelo. Cada proceso es único y personal, pero contar con información adecuada y apoyo puede facilitar significativamente la recuperación emocional.
No existe una forma correcta de afrontar el duelo, solo la tuya propia.
Experta en gestión emocional y acompañamiento familiar
Psicóloga especializada en el duelo. Ana ha dedicado su carrera a acompañar a muchas familias en su proceso de duelo. Con más de 20 años de experiencia en el sector funerario, lidera el equipo de atención a familias en Funeraria La Dolorosa. Su enfoque, basado en la empatía y el respeto, ha permitido desarrollar protocolos personalizados que brindan paz y consuelo en momentos de profunda tristeza. Ana es reconocida por su capacidad para crear un ambiente de confianza y seguridad, ayudando a las familias a encontrar fortaleza en medio de la pérdida.
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